04 de octubre 2017

La felicidad y los clientes

Hablamos de resultados, de números, de conversiones, de impacto, pero nunca (o casi nunca) hablamos de felicidad

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Como parte de nuestras charlas de equipo y, luego de comenzar una búsqueda de talentos para sumar a la agencia, llegamos a una conclusión grupal: realmente nos disgusta el término "recursos humanos" o "capital humano". Profundamente. Pero no solo en referencia a los miembros directos del equipo, sino también aplicado a cualquier miembro de la comunidad de trabajo, en especial, a los clientes.

Parte de nuestra filosofía es pensar a los clientes como mucho más que clientes (y por ende, a los proyectos como mucho más que proyectos). ¿Por qué? Porque, entre otras cosas, con un "recurso" uno entra en contacto, en cambio con un "individuo" uno entabla una relación. El "capital" se consigue, a los "clientes" se los conoce, y son una parte fundamental de la estructura que construimos con cada proyecto, pieza o diseño que armamos.

En nuestro imaginario, las personas con las que trabajamos son personas con las que establecemos una relación multidimensional. No son activos, son parte fundamental de la vida laboral, y, por ende, sujetos que demandan lo mismo que cualquier otra relación: escucha activa, compromiso y cuidado para nutrir, mejorar y hacer crecer el vínculo día a día.

Hace unos meses, luego de nuestras reuniones semanales de evaluación del estado de los proyectos, surgió intuitivamente armar un listado, no de proyectos, sino de clientes: un panel de control que ordenaba plazos de entrega, personas responsables de las diferentes áreas, tipos de proyecto, etc. Pero algo le faltaba: el factor humano. Así surgió la idea de agregarle una nueva columna en la cual, lejos de ser fríos, comenzaríamos a evaluar el estado de nuestra relación con los clientes.

¿Cómo funciona? Es algo muy simple, pero muy útil a la vez. Calificamos del 1 al 10 cómo vemos nuestra relación con el cliente —cuánto nos quieren, si están a gusto o enojados, si la relación está tensa o fluida. Es un mood board en el sentido más literal, internamente lo llamamos "Sense of Happiness". Esta tabla, además de tener las valoraciones semanales, aporta algo fundamental para nosotros: identificar rápidamente cuál es la verdadera prioridad. De esta forma sabemos con quién tenemos que hablar, qué debemos priorizar, dónde debemos ser más eficaces y redoblar los esfuerzos.

Porque los proyectos son muchos más que sus plazos, son fuentes de felicidad y la felicidad, para nosotros, es lo que hace que las cosas realmente funcionen mejor.


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Estamos orgullosos del talento de nuestro gran equipo y felices de tener clientes que se animen siempre a dar un paso más allá. Esto no es más que el fruto del gran trabajo que hicimos juntos durante este año.

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